El panorama de la virtualización en México ha llegado a un punto de inflexión. Lo que en 2024 inició como una transición administrativa tras la compra de VMware por Broadcom, se ha consolidado en 2026 como un desafío crítico para la continuidad operativa y la salud financiera de los centros de datos nacionales.
Para las empresas mexicanas, el impacto no es solo una cuestión de “ajuste de precios”, sino una redefinición total de su estrategia de soberanía tecnológica y nube híbrida.
1. El fin del “pago por lo que usas”: El impacto financiero
La política de Broadcom ha eliminado las licencias perpetuas, forzando una transición masiva a modelos de suscripción que, en muchos casos, han duplicado o triplicado los costos de OPEX.
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Licenciamiento por Core (Mínimo de 72 Cores): La nueva regla de licenciar un mínimo de 72 núcleos por línea de pedido penaliza directamente a las empresas con servidores de baja densidad o PYMES tecnológicas en México que no requieren tal capacidad.
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Bundles Forzados: Ya no es posible adquirir solo vSphere. Ahora, las empresas son empujadas hacia VMware Cloud Foundation (VCF) o vSphere Foundation (VVF), pagando por herramientas de almacenamiento (vSAN) o gestión que muchas veces no necesitan.
2. Cumplimiento y Soberanía de Datos (CNBV y Ley Fintech)
En México, sectores regulados como el financiero enfrentan un dilema. La dependencia de un solo proveedor cuya estructura de costos es volátil pone en riesgo el cumplimiento de las normativas de la CNBV sobre resiliencia operativa.
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Riesgo de Vendor Lock-in: La falta de flexibilidad en las renovaciones (con recargos punitivos del 20% por retrasos) está obligando a los CIOs mexicanos a evaluar si su infraestructura crítica debe seguir atada a una sola marca.
3. La Alternativa Estratégica: Oracle Linux KVM y OCI
Ante este escenario, Oracle Linux KVM ha emergido como la ruta de escape más lógica para la empresa mexicana. ¿Por qué?
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Cero Costo de Licencia por Hipervisor: KVM está incluido en el soporte de Oracle Linux. Al migrar, las empresas eliminan el “impuesto” de virtualización de VMware.
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Optimización para Oracle Database: Para las empresas que corren bases de datos críticas, KVM permite el CPU Pinning, garantizando el cumplimiento de licenciamiento sin pagar por cores inactivos.
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Soberanía con OCI México: Con la doble región de Oracle en Querétaro y Monterrey, la migración de cargas VMware a OCI permite mantener los datos en territorio nacional, cumpliendo con la latencia y regulación local.
4. ¿Qué deben hacer las empresas en México este 2026?
La recomendación de disolit es clara: No espere a la próxima renovación.
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Auditoría de Densidad: Identifique servidores con menos de 72 cores; ellos son su mayor fuga de dinero actual.
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Pruebas de Concepto (PoC) en KVM: Evalúe la estabilidad de Oracle Linux Virtualization Manager como su nuevo estándar de gestión.
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Adopción de FinOps: Implemente marcos de trabajo que den visibilidad real al costo de su nube frente al costo de mantener VMware on-premise.
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